Alegres 100% Auténticos

Hipócrates, padre de la medicina, dijo:

“que el alimento sea tu remedio y el remedio, tu alimento”.

Ludwig Feuerbach mencionó:

“somos lo que comemos”.

Y es que es un hecho que cualquier desequilibrio en la dieta puede perturbar el cuidado de la piel[1].

La piel es casi siempre un reflejo de cómo estamos por dentro. ¿Qué puedes hacer para mantener tu piel sana? A continuación, te contamos tres claves para tu salud y bienestar y con ello, aportar al cuidado de la piel.

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Entérate qué es wellness y la importancia que tiene para tu cuerpo y mente.


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Claves para el cuidado de la piel

1. Presta atención a tu alimentación

La piel está formada por numerosas capas. Una de estas, la hipodermis o tejido subcutáneo, está compuesta por tejido graso. Así, si tu dieta es alta en grasas, sodio o consumes alcohol con frecuencia, esto podría verse reflejado primero en esta capa y finalmente, en toda la piel en forma de impurezas.[2].

La alimentación y el cuidado de la piel están relacionados en dos puntos. Primero, los alimentos contienen nutrientes que necesitamos para eliminar las bacterias nocivas. En caso de que haya déficit de estos o exceso de grasas, la piel puede inflamarse y ahí es cuando se obstruyen los poros[3].

Segundo, una dieta adecuada puede ayudar a prevenir el envejecimiento, pues los antioxidantes, las vitaminas, las proteínas y las grasas saludables contribuyen a la regeneración celular[4].

Entonces, ¿qué tener en cuenta para el cuidado de la piel? Consumir grasas saludables, como las del coco, los frutos secos o el aguacate, que contribuyen a mantener el colágeno y la hidratación de la piel con sus vitaminas y proteínas[5].

También, las verduras y frutas aportan hierro, ácidos grasos y vitaminas que favorecen la hidratación y protección de la piel. Por último,  el agua es la sustancia más importante, ya que le ayuda a mantener su vitalidad y suavidad[6].

2. Dale a tu piel algunos cuidados externos

Como mencionamos, la alimentación representa una parte fundamental del cuidado de la piel, pero también puedes tener en cuenta algunos aspectos externos que complementen el proceso de autorreparación de la piel.

Según la dermatóloga Dendy Egelman, hay cinco cuidados principales para el bienestar de la piel[7]:

  • Limpieza: previene infecciones y le permite a la piel estar libre de toxinas.
  • Exfoliación: elimina células muertas, expulsa impurezas y contribuye al proceso de renovación celular.
  • Hidratación: ayuda a mantener la piel tersa y a incrementar los niveles de humedad.
  • Uso de protección solar: la exposición prolongada a la luz solar puede deteriorar la piel y generar enfermedades.
  • Conocimiento de la piel: observar tu piel regularmente hará que la conozcas y sepas qué productos y alimentos se comportan mejor en tu cuerpo.

3. Ejercicio y cuidado de la piel

Para nadie es un secreto que hacer ejercicio es de suma importancia para el cuidado del cuerpo. Sus beneficios en la reducción del estrés, en el transporte de oxígeno y en el aumento del tono y la flexibilidad de los músculos tiene un efecto directo en el bienestar de la piel[8].

Además, cuando haces ejercicio, incrementa el flujo sanguíneo hacia la piel. Lo anterior contribuye a que esta reciba de manera óptima los nutrientes y vitaminas esenciales que están relacionadas con su apariencia y elasticidad, la cual se pierde con el paso de los años[9].

La importancia de la piel radica en que es el órgano más grande del cuerpo, el único expuesto al exterior y uno de los que trabaja eliminando residuos corporales y protegiéndonos de agentes externos[10].


Por esta razón, el cuidado de la piel, así como del resto de tus órganos, es muy importante.


Recuerda que el balance es uno de los mejores secretos para tener bienestar, por lo tanto, la combinación entre la alimentación, la actividad física y los cuidados externos pueden contribuir a que tu piel se mantenga saludable.

 

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REFERENCIAS.

[1] (Puerto Caballero y Tejero García, 2013)

[2] (Frontera Dermatológica, 2016)

[3] (Academia Española de Dermatología y Venereología, 2016)

[4] (Academia Española de Dermatología y Venereología, 2016)

[5] (OMS, 2004)

[6] (OMS, 2004)

[7] (Levine, 2019)

[8] (OMS, 2015)

[9] (OMS, 2015)

[10] (MacDonald y Forsyth, 2005)

 

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BIBLIOGRAFÍA.

– Academia Española de Dermatología y Venereología (2016). Recuperado de https://aedv.es/wp-content/uploads/2016/09/NPAlimentacion.pdf

– Frontera Dermatológica (2016). La alimentación como condicionamiento de la salud de la piel. https://aedv.es/wp-content/uploads/2016/09/NPAlimentacion.pdf

– Levine (2019). The ultimate safe skin guide. Recuperado de https://cdn.shopify.com//files/1/0839/7105/files/health_0619.pdf

– MacDonald, A., & Forsyth, A. (2005). Nutritional deficiencies and the skin. Clinical and Experimental Dermatology: Clinical dermatology30(4), 388-390.

– OMS (2004). Dieta, nutrición y prevención de enfermedades crónicas. Recuperado de https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/42755/WHO_TRS_916_spa.pdf?sequence=1

– OMS (2015). Beneficios de la actividad física. Recuperado de https://www.who.int/dietphysicalactivity/pa/es/

– Puerto Caballero, L. y Tejero García, P. (2013). Alimentación y nutrición: repercusión en la salud y belleza de la piel. Clínica Mediestetic. Toledo. Recuperado de https://revista.nutricion.org/PDF/ALIMENTACION-NUTRICION.pdf