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¿Te gustaría tener una huerta pero piensas que no tienes lugar? ¿Nunca has cultivado pero querrías aprender? Aquí te explicamos qué son las huertas caseras y cómo cuidar la tuya.

Las huertas caseras son pequeños espacios con tierra en el hogar (balcón, terraza, jardín) en los que se pueden cultivar hortalizas. Cultivar huertas caseras tiene muchos beneficios (Bernal, 2019; FAO, s.f.; Infobae, 2020):

  • Proporciona alimentos saludables, orgánicos y de estación.
  • Aporta a la economía familiar. Esto se debe a que es asequible, se puede armar en un espacio reducido y es una fuente importante de alimentos, por lo que genera ahorro. La FAO asegura que un metro cuadrado puede proporcionar 20 kg de comida al año.
  • Si la cuidas con tu familia, te da la oportunidad de compartir tiempo con ella.
  • Puedes aprovechar para enseñar a los niños valores como la responsabilidad y la conciencia ambiental.
  • Te reconecta con la naturaleza y es un espacio de relajación.
  • Aporta al cuidado del medio ambiente. Reduce la producción de residuos, garantiza alimentos sin químicos y protege el suelo contra la erosión. También promueve la biodiversidad local y atrae agentes polinizadores (mariposas, abejas, colibríes, etc.). Además, reduce la huella de carbono al no existir un proceso de producción ni transporte, y porque las plantas absorben dióxido de carbono (Infobae, 2020).
Huertas caseras: ¿qué necesitas para poder hacer la tuya?

Proceso de creación de las huertas caseras

No hace falta gran inversión. Hay que contar con un terreno, no tiene que ser demasiado amplio. Pueden ser incluso macetas en un balcón o un sistema de estas colgado de una pared (Ecocosas, 2019; Infobae, 2020):

 

1. Selecciona el lugar adecuado

Cuanto más sol y más luz, mejor. Limpia el terreno de malezas, piedras, etc. Coloca los bancales (basta con 5), con 30 o 40 cm de separación. Y no muevas la tierra: sólo integra los terrones con el suelo y empareja con rastrillo.

 

2. Elige las plantas

En las huertas caseras hay que tener en cuenta el calendario de siembra local. Conviene empezar con hortalizas ya que son fáciles de sembrar “al voleo” y de su flor salen nuevas semillas.

 

3. Introduce sustrato

Fabrica tu propio abono con restos orgánicos. Échalos en la tierra en forma pareja y riega. También puedes usar una compostera.

 

4. Elige la forma de siembra

Siembra juntas plantas que se benefician entre sí porque se complementan con sus nutrientes y repelen insectos.

Elige:

  • Siembra directa (echando semillas en la tierra): crecen muchas plantas en un mismo lugar. Una vez al mes, escoge las más fuertes y arranca las otras.
  • Siembra por almácigos: en recipientes pequeños, coloca tierra, compost y arena para drenar. Pon un par de semillas y cuando tengas una plantita, transplántala a su lugar definitivo, a los 30 a 45 días.

 

5. Riego, control de plagas y cosecha

En verano hay que regar las huertas caseras dos veces al día (Infobae, 2020) cuando no hay sol. En invierno, cada tres días. Conviene implementar riego por goteo para utilizar menos cantidad de agua.

Para controlar a los bichos, puedes hacer repelentes naturales (con jabón blanco, por ejemplo) o usar combinaciones de plantas que espanten a los insectos.

En primavera y verano todo crece rápido y hay frutos coloridos. En otoño e invierno, crecen verduras de hoja y tardan más en crecer.

Las huertas caseras no requieren mucho esfuerzo ni demasiados recursos y mejoran tu calidad de vida. Optimizan la alimentación y economía familiar, y te permiten fomentar el cuidado ambiental desde tu propia casa.