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¿Has pensado reemplazar las grasas animales por otras que aporten a la salud de tu cuerpo y sigan llenando de sabor tus platos?

Hoy en día, las grasas vegetales son una buena alternativa para seguir una alimentación balanceada, independientemente si sigues una dieta vegetariana o vegana.

Y es que lejos de eliminar por completo el consumo de grasas, se sabe que estas son indispensables para el organismo.

De hecho, de acuerdo con la FAO (s.f.), los lípidos cumplen funciones esenciales en el cuerpo.

En efecto, las grasas ayudan a integrar las membranas celulares, sirven de transporte para las vitaminas A, E y K, e incluso, contribuyen al soporte de órganos vitales (FAO, s.f.).

 


Además, cuando cocinas con ellas aportan a tus alimentos un alto nivel de sabor.


 

La pregunta es ¿qué diferencia hay entre las grasas animales y vegetales? ¡Sigue leyendo para conocer la respuesta!

Grasas animales o vegetales: ¿cuáles elegir para cocinar?

Composición y efectos de las grasas animales y vegetales

Las grasas tienen incidencia en el organismo según el nivel de los ácidos grasos que contienen.

Todas las grasas están compuestas por tres tipos de ácidos grasos: los saturados, los monoinsaturados, y los poliinsaturados (Carbajal Azcona, s.f.).

De su proporción depende que tengan efectos favorables o desfavorables en el organismo.

En este sentido, es conveniente analizar esta composición en las grasas animales y las grasas vegetales para saber sus efectos en el cuerpo. Veamos.

 

Grasas animales

En este tipo de alimentos predominan los ácidos grasos saturados. Entre estas fuentes de grasa están la mantequilla y la manteca de cerdo, por ejemplo.

Los ácidos grasos saturados pueden contribuir al aumento de peso y al padecimiento de enfermedad cardíaca (MedlinePlus, 2018b).

Sin embargo, en las grasas provenientes de los pescados prevalecen los beneficiosos ácidos grasos poliinsaturados (MedlinePlus, 2018c).

 

Grasas vegetales

Por otra parte, los aceites vegetales son ricos en ácidos grasos insaturados. Por ejemplo, el aceite de canola en poliinsaturados y el aceite de oliva en monoinsaturados (Carbajal Azcona, s.f.).

Estos dos tipos de ácidos grasos ayudan a disminuir el llamado colesterol malo (LDL), y, por lo tanto, contribuyen a reducir el riesgo de sufrir enfermedades coronarias (MedlinePlus, 2018c).

En el caso del aceite de coco, aunque es de origen vegetal, está compuesto en mayor parte por ácidos grasos saturados de cadena media (MCT), que están relacionados con el control de peso y fuente instantánea de (FEN, 2018).

Grasas animales o vegetales: ¿cuál elegir?

La FAO (s.f.) recomienda consumir aceites de origen vegetal y limitar la ingesta de grasas animales a excepción de la de pescado.

Además de sus propiedades nutricionales y su contribución para una óptima salud, la gratificante noticia para los amantes de la buena mesa es que los aceites vegetales brindan un delicioso aporte culinario, proporcionan una amplia gama de sabores y pueden formar parte de una gran variedad de preparaciones.

El aceite de oliva, por ejemplo, sirve para aderezar cualquier alimento crudo, saltear verduras e, incluso, para reemplazar la mantequilla sobre las tostadas.

Además, es posible variar su sabor dependiendo del tipo de aceituna con el que es elaborado (García, 2020).

Para los que les gusta freír, la buena noticia es que hay aceites vegetales con un elevado punto de humo, lo que significa que es posible cocinar con ellos a altas temperaturas. Entre ellos están el aceite de canola, girasol y aguacate (Zeratsky, 2019).

 

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Además, para los que quieren experimentar con sabores fuera de lo común, el aceite de maní le otorga un delicioso sabor y olor a nuez a las comidas (Muy Interesante, 2020).

Ahora que sabes todo lo bueno que tienen las grasas vegetales, ¡solo resta que le des rienda suelta a tu creatividad en la cocina para que tus platos sean de buen provecho!

BIBLIOGRAFÍA.

Carbajal Azcona, A. (s.f.). Grasas y lípidos. Manual de Nutrición y Dietética. Universidad Complutense de Madrid. Recuperado de https://www.ucm.es/data/cont/docs/458-2013-07-24-cap-6-grasas.pdf.

FAO (s.f.). Alimentación saludable. Recuperado de http://www.fao.org/3/am401s/am401s02.pdf.

FAO (s.f.). Nutrición y alimentación de peces y camarones cultivados manual de capacitación. Recuperado de http://www.fao.org/3/AB492S/AB492S02.htm.

FEN (2018). Aceite de coco y salud. Recuperado de https://www.fen.org.es/blog/aceite-de-coco-y-salud/

García, V. (2020). Guía completa del aceite en la cocina: cuál elegir y cómo usarlo. Cuerpomente. Recuperado de www.cuerpomente.com/blogs

MedlinePlus (2018a). Información sobre las grasas monoinsaturadas. Recuperado de https://medlineplus.gov/spanish/ency/patientinstructions/000785.htm.

MedlinePlus (2018b). Información sobre las grasas saturadas. Recuperado de https://medlineplus.gov/spanish/ency/patientinstructions/000838.htm

MedlinePlus (2018c). Realidades acerca de las grasas poliinsaturadas. Recuperado de https://medlineplus.gov/spanish/ency/patientinstructions/000747.htm#

Muy Interesante. (2020). Cuáles son los mejores aceites (y los peores) para tu salud al cocinar. Recuperado de https://www.muyinteresante.com.mx/nutricion/10-mejores-no-tan-buenos-aceites/

Zeratsky, K. (2019). ¿Qué tipo de aceite debo usar para cocinar a una temperatura elevada? Mayo Clinic. Recuperado de www.mayoclinic.org/es-es